Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

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#SepurZarco un hito para las indígenas de Guatemala

Grupo: Colectivo Mujeres Ixchel

Departamento: nacional e internacional.

Desde la voz de: Cristina Chiquín, coordinadora.

En marzo de 2016, luego de 5 años de procesos legales y 22 audiencias, el Tribunal Supremo de Guatemala condenó a dos ex militares por delitos de lesa humanidad (violación, asesinato y esclavitud) y concedió 18 medidas de reparación para las sobrevivientes y sus comunidades. Fue la primera vez en la historia, que un tribunal nacional enjuiciaba un cargo de esclavitud sexual durante un conflicto, utilizando la legislación nacional y el derecho penal internacional. La sentencia del caso de Sepur Zarco ha sentado un precedente en el sistema legal de Guatemala. En este proceso, dos organizaciones estuvieron involucradas apoyando y contribuyendo al contenido de las demandas de los Acuerdos de Paz, una de ellas fue el Colectivo de Mujeres Ixchel.

Los antecedentes

En 1982, en el contexto del conflicto armado en Guatemala y en la base militar de Sepur Zarco, ubicada en el departamento de Alta Verapaz, al norte del país, se cometieron múltiples crímenes de lesa humanidad y en contra de los cuerpos de las mujeres. En medio de la reforma agraria, las comunidades indígenas demandaban sus derechos tradicionales sobre la tierra y en respuesta a sus demandas las fuerzas armadas asesinaron a los hombres y obligaron a las mujeres de la comunidad a volverse sirvientas domésticas y esclavas sexuales. Esta situación no sólo se dio en la comunidad de Sepur Zarco; la denigración de mujeres indígenas, el abuso físico, las violaciones múltiples y la violencia basada en género, fueron practicas comunes durante 36 años de conflicto armado en Guatemala. 

28 años después, en 2010, un grupo de 15 mujeres indígenas contaron sus experiencias y trajeron el caso a la luz pública con el propósito de iniciar un proceso que generara cambios. El resultado fue más allá de la obtención de una sentencia por un juez y de todas las medidas de reparación ordenadas; este caso ha inspirado a otras mujeres que han sufrido violencia sexual durante tiempos de guerra, a buscar asesoría legal y justicia. 

Como resultado directo del caso de Sepur Zarco, 50 casos más fueron abiertos para investigación sobre otras instancias en que se dio violencia y esclavitud sexual durante el conflicto civil armado en Guatemala.

El Colectivo de Mujeres Ixchel y su involucramiento en el caso

Mujeres Ixchel junto con el Movimiento de Jóvenes Mayas (MOJOMAYAS) y la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA) – organización sombrilla que vio nacer a las MOJOMAYAS –, acompañamos y apoyamos a las mujeres indígenas durante todo el proceso, unidas como movimiento para hacer visible este caso. Nosotras, a través del fotoperiodismo pudimos lograr que más personas alrededor del mundo se enteraran del caso de Sepur Zarco, mostrando la realidad de lo que estaba sucediendo en el país.

Antes de los juicios por los casos de Sepur Zarco y el genocidio, la población desconocía la represión que hubo durante el conflicto armado y la guerra interna. Por eso consideramos importante y necesario mostrar lo que había pasado, porque pese a los Acuerdos de Paz, la violencia sigue atacando el cuerpo de las mujeres. La violencia sigue estando de manera sistemática y ahora no es sólo violencia común, sino violencia de Estado hacia los cuerpos de las mujeres. 

Con Sepur Zarco vimos necesario documentar estos casos, mostrarlos, porque han pasado y siguen pasando. Las mujeres son las que estamos llevando la lucha sobre la memoria, somos las mujeres las que ponemos nuestros cuerpos, pero también somos las mujeres las que estamos dando nuestras voces para poder acceder a la justicia. 

Formación, comunicación e investigación política feminista

Somos una colectiva feminista autónoma guatemalteca impulsada por la reivindicación de las luchas y las resistencias de las mujeres dentro y fuera de Guatemala. Promovemos la formación, la investigación, la comunicación y el ciberfeminismo, para que temas como el acoso callejero, la despenalización del aborto, el derecho a decidir, los derechos sexuales y reproductivos, y otros temas neurálgicos para los derechos de las mujeres, sean visibilizados.

También trabajamos la formación con mujeres diversas, jóvenes, activistas y defensoras, porque creemos importante que tengan herramientas políticas feministas y una base formativa sobre cuerpo, sexualidad, movimiento feminista e historia feminista. En estos espacios las mujeres no sólo han recibido talleres durante varios meses, sino que también han hecho discusiones políticas donde ellas aportan. Durante cinco años, hemos fortalecido a más de 150 mujeres en formación política feminista con pensamiento crítico.

El trabajo de comunicación ha sido otro impacto fuerte, no teníamos un espacio físico, pero hacerlo a nivel de Internet ha sido potente. Se nos ha reconocido el hecho de poder llegar a muchas personas. Los medios de comunicación de Guatemala también reconocen nuestro trabajo de documentación fotográfica. La fotografía es solo una herramienta, pero las mujeres son las que han hecho cambios a través de sus luchas. 

Nuestras motivaciones

Iniciamos nuestro trabajo con mujeres jóvenes, sin embargo, en el camino nos hemos dado cuenta que hay mujeres que no precisamente son tan jóvenes, que apenas están entrando al movimiento feminista y que muchas veces no han sido escuchadas ni vistas por no ser activistas. Queremos que más mujeres tengan un despertar para seguir aportando al movimiento. También nos motiva que haya una nueva ola feminista con las jóvenes y poder aportar en esos nuevos espacios. Nos motiva seguir trabajando la documentación fotográfica y la formación feminista política.