Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

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Realidades de las mujeres trans: “los derechos humanos no pueden ser puestos en cuarentena”

Por: Wendy Matamoros, Coordinadora de Alianzas Intersectoriales y Comunicación, FCAM.

Entrevista realizada en junio, 2020.

Hablar de los contextos que viven las personas LGBTI, en especial las mujeres LBTQ y aún más particularmente las mujeres trans en Centroamérica, es hablar de contextos de violencia, discriminación, exclusión, marginalización, abusos de poder y pobreza. Las violencias estructurales se han intensificado con el COVID-19, por lo que es urgente hacer visibles las distintas vulneraciones de derechos humanos que están viviendo estas poblaciones.

Conversamos con cuatro mujeres trans, lideresas de sus organizaciones y activistas por los derechos de las poblaciones genérica y sexualmente disidentes de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En esta plática se identificaron problemáticas comunes y aspectos particulares de cada nación, asimismo, los grupos compartieron lo que está haciendo para dar respuesta a la crisis.

Gracias Galilea Monroy de León, directora de la Red Multicultural de Mujeres Trans de Guatemala, REDMMUTRANS; Mónica Linares, directora de la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano, ASPIDH (El Salvador); Bianka Rodríguez, directora ejecutiva de la Asociación Comunicando y Capacitando a Mujeres TRANS – COMCAVIS TRANS (El Salvador) y Ludwica Vega, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Trans, ANIT.

Guatemala

Toque de queda: 

  • El COVID-19 entra en Guatemala la última quincena de marzo.
  • El gobierno implementa toque de queda a nivel nacional.

Uso obligatorio de mascarillas: 

  • En abril se hace obligatorio el uso de mascarillas.
  • Quien no las lleve, pagará multas de mil a 20 mil dólares estadounidenses.

Programas de apoyo: 

  • El gobierno implementa 10 programas de apoyo para la ciudadanía.
  • Para estos programas las poblaciones de la diversidad sexual no fueron consultadas, tomadas en cuenta ni beneficiadas.
  • La poca ayuda gubernamental se ha entregado a las familias heterosexuales y a aquellas de clase media y clase alta que tienen algún tipo de vínculo con los funcionarios de gobierno.

Trabajo sexual devaluado y con mayor riesgo

Las compañeras trans al ejercer el trabajo sexual y el trabajo informal —como peluqueras, estilistas, vendedoras de comida o vendedoras en los mercados— en un contexto represivo de toque de queda y de cierre de comercios, están totalmente vulnerables, pasando extremas necesidades.

La situación es preocupante porque desde que inició el toque de queda las mujeres trans se ven en la necesidad de seguir ejerciendo el trabajo sexual (ahora de día) para poder comer y pagar su cuarto —la mayoría vive en una habitación o en un hotel—. Además de correr el riesgo de ser arrestadas, corren el riesgo de adquirir el virus mientras ejercen el trabajo sexual, ya que sus clientes se resisten a usar las mascarillas. Ante la necesidad económica han tenido que ceder, así como aceptar las condiciones de sus clientes en cuanto a pagarles menos. Si regularmente pagaban $15 o $20 dólares por servicio sexual, ahora sólo están dispuestos a pagar $5 o $10.

Sistema de salud en función exclusiva del COVID-19

Antes de que comenzara la pandemia se contaba con el básico de los tratamientos antirretrovirales para las personas con VIH. Cuando se expandió el COVID-19 el tratamiento se agotó, lo que puso en mayor vulnerabilidad a las mujeres trans, porque no están siendo atendidas en el sistema de salud, dado a que se están enfocando a cubrir los casos de COVID-19, que no son menos importantes, pero que al dejar de lado el tema de los tratamientos, están exponiendo la vida de un ser humano, en este caso de las mujeres trans.

Actualmente todo está enfocado al COVID-19 pero además desde una perspectiva heterosexual, por lo que las personas LGBT en el país no están recibiendo la atención adecuada. El estigma es otro problema, porque cuando vamos al sistema de salud nos tienen “veiachizadas” (vinculan nuestra existencia exclusivamente con el VIH) y lo único que hacen es mandarnos al área de prueba de VIH, condones y lubricantes. Hasta el momento podemos reportar la muerte de dos mujeres trans y de un hombre gay que han fallecido por discriminación y violación de sus derechos humanos, pero también por enfermedades oportunistas, porque el sistema de salud no se da abasto para atender a la población y cuando se es una persona LGBT —pero principalmente una mujer trans— la vulnerabilidad se incrementa.

REDMMUTRANS ante la emergencia

Como organización no estábamos preparadas económicamente para esta emergencia, por lo que hemos tenido que ser creativas, flexibles, ampliar nuestros contactos y tocar diferentes puertas, exponiendo la situación real de las mujeres trans para obtener apoyo que nos facilite brindar la ayuda humanitaria.

Hemos logrado garantizar:

Kit básico de prevención: 

  • Con el apoyo de un socio gestionamos 4 mil dólares.
  • Esto nos permitió hacer paquetes que incluían mascarillas y gel antibacterial.
  • Armamos 350 paquetes y los distribuimos en 11 departamentos de Guatemala, beneficiando a 300 mujeres trans.

Kit de dignidad: 

  • Hemos recibido donaciones individuales de socios anónimos y de paisanas trans que viven en Estados Unidos, recaudando un total de mil dólares.
  • Con el dinero recaudado compramos 70 bolsas de víveres para ayudar a 70 mujeres trans, del departamento de Guatemala.

Consideramos que es fundamental documentar la realidad de las compañeras trans, por lo que decidimos realizar —al momento de distribuir los kits de dignidad y las bolsas de ayuda humanitaria— una encuesta en donde les preguntamos cómo las está afectando el COVID-19, a qué trabajo se dedican, cómo está la atención en el sistema de salud, entre otras preguntas. Esperamos tener el estudio en los próximos tres meses, para poderlo compartir y que se pueda reflejar a través de indicadores cómo el COVID-19 afectó a las mujeres trans.

Sabemos que las necesidades ante la crisis superan el apoyo que hemos brindado. Según el estudio de talla poblacional, en todo el departamento de Guatemala hay al menos 7,700 mujeres trans. En comparación con esta cifra, lo que hemos dado es muy poco, pero estamos haciendo algo.

El Salvador

Retrocesos en derechos ganados: 

  • Antes del gobierno de Nayib Bukele existía la Secretaría de Inclusión que contaba con una dirección de diversidad sexual.
  • La dirección, daba cumplimiento y vigilancia al decreto ejecutivo número 56, que al menos permitía la reducción del estigma y la discriminación hacia las poblaciones LGBTI.
  • La instancia como tal ha desaparecido y ahora está dentro de la Secretaría Cultural.

Controles gubernamentales: 

  • Aunque en El Salvador no hay toque de queda, sí hay controles sanitarios y días específicos para que las personas salgan a adquirir alimentos.

Canasta solidaria excluyente: 

  • En respuesta a la pandemia el gobierno dio un bono de $300 dólares por familia.
  • La mayoría de las personas trans que no viven con sus familias o que no tienen una vivienda digna, quedaron sin ese apoyo.

Falta de un censo que incluya a las poblaciones LGBTI: 

  • En El Salvador no hay un censo desde el 2007.
  • En 2014 un organismo internacional hizo una medición de talla poblacional a mujeres trans, pero sólo en 3 o 4 cabeceras departamentales, de las 14 existentes.
  • La medición en esas cabeceras departamentales reflejó a 2,202 mujeres trans.

Mayor riesgo y menores ingresos para la subsistencia

Muchas mujeres trans sobreviven del trabajo sexual y del trabajo informal, y el Estado no ha dado respuesta para brindarles seguridad alimentaria, ni acceso al derecho a la salud y otros derechos.

Al igual que en Guatemala, en El Salvador el trabajo sexual se está ejerciendo de manera clandestina, en condiciones de desprotección de la salud ante el virus y desde una relación de poder cliente – servidora de servicio sexual.

Los clientes no están dispuestos a pagar los $20 dólares del servicio, ofrecen la mitad, con el chantaje de buscar a otra trabajadora sexual si la compañera trans no acepta su exigencia. Sin embargo, muchas ceden porque no tienen alimentos, porque tienen grandes deudas y porque deben pagar el lugar que están rentando para vivir.

Sistema de salud excluyente e inaccesible

El sistema de salud no cuenta con datos estadísticos de personas trans infectadas por el COVID-19, ya que sólo desagregan los datos en la categoría cisgénero: hombre o mujer, sin haber una distinción específica para las personas trans. Esto significa que las mujeres trans están siendo reconocidas como hombres y los hombres trans están siendo reconocidos como mujeres, violentando así su derecho a la identidad de género.

Hay algunas compañeras que tienen modificaciones corporales con aceites minerales y no son atendidas en el sistema de salud, porque ahora sólo atienden casos de COVID-19. Se ven también afectadas compañeras y compañeros trans que padecen de enfermedades crónicas o enfermedades que ya han afectado su organismo como insuficiencia renal, problemas cardíacos y problemas pulmonares.

Violencia y mensajes de odio en aumento

Los abusos de poder se están expresando a través grupos anti derechos y grupos religiosos, que usan la fe para difundir mensajes de odio. Hay personas diciendo que el COVID-19 se dio porque Dios quiere limpiar toda la perversión de las personas LGBT, quienes representan un pecado para la nación.

Otros grupos están utilizando a la población LGBT para generar mayor desinformación, como, por ejemplo, que en el marco de la pandemia se va aprobar el matrimonio igualitario o se va aprobar la ley de identidad. Estos mensajes también son difundidos por tomadores de decisión como por diputadas o diputados.

Los discursos de odio de los sectores conservadores de la sociedad marginalizan, estigmatizan y también utilizan a la población LGBT. El pastor Toby Jr., utilizó a las trabajadoras sexuales trans para recaudar fondos, con el fin de entregar alimentos y al momento de distribuirlos les dijo que ellas no recibirían ayuda e incluso, gente de su iglesia las agredieron físicamente.

La violencia de la fuerza armada se ha exacerbado. La policía nacional civil en los controles sanitarios, les tiran sus documentos a las compañeras trans para mofarse y discriminarlas. También se observa a la fuerza armada en las zonas de trabajo sexual donde las amenazan y les dicen que si no les muestran los senos las llevarán a los centros de contención, donde también se han reportado abusos.

ASPIDH ante la emergencia

Hemos realizado un “trabajo de bomberos” porque estamos apagando el fuego de un incendio que ya existía y que se intensificó. Nosotras como organización no estábamos preparadas para esta pandemia, pero no nos quedamos de brazos cruzados y decidimos movilizarnos.

Hemos logrado garantizar:

Bonos:

  • A través de la Secretaría Cultural obtuvimos casi 50 bonos de $300 para las poblaciones LGBTI. 30 de los 50 bonos, los dimos a mujeres trans.

Canasta básica: 

  • Con $2 mil dólares facilitados por donantes, compramos y entregamos 100 canastas básicas para 500 personas LGBTI de diferentes departamentos.

Medicamentos: 

  • Estamos autorizadas para retirar en los hospitales los medicamentos para las personas con VIH y los entregamos casa por casa. Esto es posible porque tenemos buena comunicación con la jefa de VIH del Ministerio de Salud.

COMCAVIS TRANS ante la emergencia

Debido a la cuarentena se han invisibilizado muchos temas esenciales que afectan a nuestras poblaciones. Hemos visto a jóvenes que han huido de sus hogares porque sus padres no los aceptan o tienen que convivir con el agresor que les violenta y les agrede por ser gay, lesbianas y trans. Son temas que en este momento no se tocan, por lo que hemos decidido enfocarnos en ellos.

Hemos logrado garantizar:

Comunicación: 

  • Pronunciamientos donde hacemos el llamado al Estado para que garantice los derechos de la población LGTBI, en especial, de las mujeres trans.

Atención psicológica: 

  • Contención emocional a lesbianas, gays y trans que están viviendo abusos y violencia dentro de sus hogares.
  • Contención emocional a compañeras trans trabajadoras sexuales que están desesperadas y que se quieren suicidar porque no encuentran trabajo, y están siendo reprochadas por no contribuir económicamente donde viven.

Nicaragua

En Nicaragua, al igual que en Guatemala y El Salvador, las mujeres trans (trabajadoras sexuales, trabajadoras domésticas, vendedoras ambulantes, con VIH y de la tercera edad) están viviendo mayores situaciones de vulnerabilidad y pobreza, inestabilidad habitacional —ya que si no llevan recursos materiales a los lugares donde viven, son expulsadas­—, afectaciones emocionales y afectaciones de salud mental y de salud física.

Incremento de la violencia y del riesgo de contagio

Como ANIT tenemos registrados —hasta mediados de junio— 15 casos de violencia y agresiones a mujeres trans, de las cuales 10 son trabajadoras sexuales. Esta cifra puede duplicarse o triplicarse porque los reportes que hemos recibido son más frecuentes y porque a muchas compañeras les da miedo denunciar la violencia que viven.

Tenemos reportes de cinco departamentos donde han ocurrido casos de agresiones y uno de transfemicidio. Recepcionamos los casos vía WhatsApp y Facebook. El asesinato de una compañera trans en Jinotega, no se hizo público, ni siquiera se mencionó. Nosotras tuvimos la intención de publicarlo, pero nos dio miedo, sin embargo, lo tenemos registrado.

La mayoría de las mujeres trans estamos en las calles, porque tenemos que buscar el modo de garantizar nuestros alimentos, nuestra movilización, nuestras medicinas, nuestra sobrevivencia y la manutención de nuestras familias. Esto nos hace más vulnerables e incrementa nuestra posibilidad de adquirir el COVID-19, porque además durante el servicio sexual los clientes se resisten a usar las mascarillas.

Sistema de salud discriminador, ausente y esquivo

En Nicaragua existe la Resolución Ministerial 671-2014, de salud, que se realizó con el apoyo del Fondo Mundial, en el marco de un proyecto nacional para la pandemia del VIH. Se elaboró con el fin de ir disminuyendo la discriminación hacia las poblaciones vulnerables y habla de sanciones al personal médico que emita actos de discriminación hacia ellas. Sin embargo, esta resolución que se realizó en 2009 y se reformó en 2014 (donde se integró la identidad de género, es decir, llamar a las personas trans por su nombre social), no se cumple. Las compañeras son violentadas porque no las llaman por su nombre social y también se burlan de ellas.

En el sistema de salud prevalece el estigma y la discriminación hacia las mujeres trans por su identidad de género y principalmente por ser pobres. Si una compañera trans llega mal arreglada y sucia —porque muchas no tienen dónde vivir ni dónde bañarse— a buscar una atención médica, las ven como ladronas y busca pleitos, y lo que hacen es sacarlas sin ni siquiera preguntar el tipo de atención que necesitan.

Ante la situación del COVID-19 las compañeras están con mucho miedo, porque el Ministerio de Salud estipuló que ahora las personas con VIH sólo van a ir una vez al mes a traer su medicamento (para mantener el control de sus cargas virales y su CD4). Ellas están con miedo porque la rutina de atención que contempla chequeos médicos, exámenes físicos, exámenes de laboratorio, ya no se están implementando por el riesgo del contagio.

Además del temor de salir infectadas al visitar los hospitales, están enfrentando un peor trato. El personal de salud no las toca. No las quieren ver. A algunas compañeras les han tirado las recetas médicas. Incluso, les cambian las fechas para que no lleguen juntas y no reclamen acuerpadamente sus derechos. Pero esto no podemos generalizarlo porque no se da con todos los médicos, sino con aquellos que tienen otra mentalidad. Hay desconocimiento por falta de información.

A muchas compañeras esta situación (del COVID-19) les ha creado inestabilidad e inseguridad por los traumas psicosociales. Por el terror de salir infectadas, muchas sienten todos los síntomas, pero es la misma crisis que ha creado esa sintomatología en algunas compañeras.

ANIT ante la emergencia

Estamos trabajando fuertemente ante esta pandemia. Aunque los recursos económicos son muy pocos, ponemos bastante recurso humanitario. Tratamos de involucrar y fortalecer el conocimiento y las capacidades de las muchachas ante la situación de riesgo, de cara al autocuido y a la contención entre nosotras.

Hemos logrado garantizar:

Kit de higiene:

  • Entregamos paquetes de mascarillas, cloro, desinfectante, guantes y alcohol en gel. Estos paquetes ya se nos agotaron.

Acompañamiento psicosocial: 

  • Realizamos grupos de autoayuda entre nosotras, para compartir cómo nos sentimos y animarnos a seguir en esta lucha, porque la idea es no darnos por vencidas.

Visitas y acompañamiento médico: 

  • Visitamos a las compañeras que estuvieron hospitalizadas o a sus familias, para brindarles información por escrita, sobre qué hacer y qué no hacer.
  • Acompañamos a las compañeras a sus consultas médicas.

Charlas y capacitaciones: 

  • Realizamos charlas sobre prevención del COVID-19 pero también mantenemos el tema de las compañeras privadas de libertad, de las compañeras trabajadoras sexuales, las trabajadoras domésticas y el de las compañeras con VIH.

Alimentos a bajo costo: 

  • Gracias a una alianza con el Banco de Alimentos, podemos obtener alimentos por un costo bajo y de esta manera tratamos de apoyar a las compañeras más allegadas, que están activas en el trabajo de ANIT.

Muchas personas dicen que en este momento lo que importa es la vida y el derecho a la salud. Es fácil decirlo cuando su piel no está atravesada por las realidades de las poblaciones más vulnerables, excluidas y marginadas. Mientras no se salgan de la comodidad de sus privilegios y no intenten mirar con lentes de empatía, solidaridad y justicia social otras realidades, no podrán comprender que los derechos humanos no pueden ser puestos en cuarentena y que un derecho no puede prevalecer sobre otro.