Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

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No estoy sola: acompañar y apoyar, salva vidas

Por: Wendy Matamoros Zambrana

¿Qué sentís ante las distintas formas de violencia que viven a diario miles de niñas, niños, adolescentes y mujeres? ¿Enojo? ¿Indignación? ¿Impotencia? ¿Qué hacés con esos sentimientos? ¿Sólo sentirlos y dejarlos adentro? Y ¿qué tal si te digo que podés hacer algo significativo para prevenir y actuar ante la violencia machista?

La historia de Marlene

Marlene tenía un marido violento. Le pegaba, la humillaba y la forzaba a tener relaciones sexuales. Su vida estaba sumida en el miedo, la soledad y el silencio. Él le hizo creer que lo mejor era callarse, ya que si hablaba nadie le iba a creer y todo sería peor para ella. Un día Marlene no aguantó y rompió el silencio. Desesperada habló con una vecina y le contó todo. La mujer no sabía qué hacer: ¿qué hago? ¿Y si me meto en problemas? Pero luego pensó: ¿Y si fuera yo o mi hija, me gustaría que nos dieran la espalda?

La vecina de Marlene nunca había acompañado una situación de violencia machista y aunque tenía buenas intenciones, lo primero que hizo fue lo que no se debe hacer en situaciones como esta:

Culpabilizar: “¿Y por qué no hablaste antes?”

Dudar: “¿No será que de alguna forma lo provocaste?”

Justificar: “Tal vez está muy estresado con lo del Covid”.

Juzgar: “Yo no sé por qué seguís con ese hombre, pareciera que te gusta que te maltraten”.

La vecina notó que después de la confesión, Marlene se distanció de ella, pero su distanciamiento tenía sentido. ¿Quién quiere sentirse cuestionada, juzgada o que duden de su palabra? La responsabilidad de la violencia machista es de quien la ejerce, no de quien la sufre.

Convertirnos en un verdadero apoyo

Si sabés que tu hermana, amiga o vecina está viviendo algún tipo de violencia, te damos las siguientes recomendaciones para convertirte en un verdadero apoyo emocional para ella:

  1. Escuchala con atención y con un corazón abierto.
  2. Creele y demostrárselo, evitando cualquier pregunta u opinión enjuiciadora.
  3. Busquen ayuda e información juntas, respetando su tiempo y su proceso.

Líneas telefónicas “No estoy sola”

Si vos u otra mujer están viviendo violencia machista, pueden llamar a las líneas telefónicas y de WhatsApp «No estoy sola» (buscar la página en Facebook), donde encontrarán:

  1. Un espacio seguro para ser escuchadas.
  2. Apoyo psicológico en una situación de riesgo o crisis emocional.
  3. Información sobre qué hacer y a dónde ir.