Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

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Cuidado Colectivo y Sanación Radical

17 de agosto, 2021

Una colaboración entre Calala Fondo de Mujeres, Fondo Centroamericano de Mujeres y Feminist Hiking Collective

Calala Fondo de Mujeres es una fundación feminista que contribuye al fortalecimiento de los movimientos feministas en Centroamérica y España a través de donaciones, formación y trabajo en red para que puedan seguir construyendo un mundo más justo y equitativo.   

Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM) es una organización feminista, que moviliza recursos para contribuir al fortalecimiento de los movimientos de mujeres y feministas de la región, a través del financiamiento directo, el acompañamiento cercano y la facilitación de oportunidades que aporten a su sostenibilidad y sus luchas. Como parte de estos movimientos, el FCAM fue creado con el propósito de contribuir a la sostenibilidad financiera, política, física y emocional, y la de las organizaciones.   

 Feminist Hiking Collective es una organización feminista sin ánimo de lucro que pretende construir un liderazgo y un poder feminista colectivo a través del senderismo y el montañismo, y contribuir a un cambio transformador del sistema basado en la educación popular feminista.  

Reconocemos y honramos el trabajo colectivo, la práctica y el conocimiento de diferentes territorios y contextos de los grupos, colectivos, redes y movimientos que condujeron a la creación de herramientas, reflexiones, conocimientos y prácticas para el cuidado colectivo y la sanación radical, honramos esta sabiduría colectiva y las luchas de resistencia y liberación que están intrínsecamente conectadas. Este artículo es el comienzo de un recurso más largo que estamos creando colectivamente, que está abierto a contribuciones más amplias, sobre la sanación radical colectiva y el cuidado colectivo, para seguir sosteniendo esta práctica, continuar aprendiendo unes de otres, y mantenernos enraizades y anclades en nuestra interconexión y nuestro poder transformador colectivo para el bien común de toda la naturaleza. 

Tomemos un momento para enraizarnos, con este poderoso poema de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras Vuelve a tu Raíz:

Caminos hacia la sanación radical

Helen, FCAM – En 1996, se acababan de firmar los Acuerdos de Paz en Guatemala. Yo trabajaba con una organización que apoyaba a las trabajadoras domésticas que venían del campo y de las provincias del país a la capital. Había una congregación, las Hermanas de Merynol, que hacían un trabajo de bienestar emocional, y no recuerdo exactamente cómo llegué a una reunión que tenían. Allí se empezaron a mover cosas internas que yo no sabía que tenía – como el dolor. Estaban trabajando en la sanación de la violencia que las mujeres indígenas habían sufrido durante el conflicto armado interno. Cuando empezamos a hacer este trabajo de sanación, marcó totalmente mi solidaridad y mi conexión con las mujeres indígenas, tocó mis fibras más profundas al entender que todo el tema de la violencia contra las mujeres es transversal, histórico y estructural. En esa búsqueda colectiva me interesó una búsqueda dentro de mí para sanar esas heridas que tenía por el simple hecho de ser mujer. En ese proceso me di cuenta que teníamos tantas cosas en común, poder vivir esa sanación en el cuerpo y poder experimentarla colectivamente con otras mujeres, ha sido muy decisivo para mí. El tema de la sanación conectó conmigo y se quedó conmigo.

Otra entrada muy fuerte con el tema de la sanación fue que yo estaba en una   crisis personal, quería tirar todo, y hablando con mi terapeuta que es una sanadora ancestral guatemalteca con la que tengo una fuerte amistad, me dijo Helen, ¿por qué no bailas? Y eso es lo que siempre quise, bailar. Lo que aprendí fue que tenía que trabajar con el cuerpo, el movimiento, y descubrí que había otras formas de hacer danza, así que también hice biodanza, porque mi forma de deconstuirme y reconstituirme es a través del   cuerpo y del movimiento. Y como casi siempre he estado vinculada a procesos de formación en donde las mujeres tienen un papel protagónico, allí me quedé, para seguir aprendiendo y construyendo con otras, las múltiples maneras de sanarnos juntas. De eso estoy tan agradecida con la vida.

Daniela, CALALA – En 2011 me involucré mucho con un movimiento que en ese momento se llamaba ‘el movimiento por la paz, con justicia y dignidad’. Desde allí me involucré de lleno en el activismo, hicimos caravanas, acompañamos a víctimas de desapariciones forzadas, a madres en busca de sus hijos, acompañando procesos muy duros pero a la vez llenos de vida, situaciones donde la muerte y la vida se cruzaban todo el tiempo, por un lado la esperanza y por otro la dura realidad de la violencia enfrentada. Me llené de todas estas experiencias y al mismo tiempo me vacié mucho, caí en una lógica de urgencia, de no parar, y de no hablar de cómo nos estábamos relacionando, de qué dinámicas se estaban reproduciendo tal vez dentro del movimiento, que no queríamos reproducir pero que no teníamos tiempo de pensar en eso porque lo que estaba afuera era mucho más importante y urgente.

A partir de estas cuestiones, con mi propio colectivo y organizaciones en México empezamos a introducir otras actividades y formas de hacer activismo. En América Latina también se habla de la mística, de cómo introducir la perspectiva espiritual en lo que   estamos haciendo, de abrir el espacio de una manera energética, no sólo teórica o intelectual, sino literalmente de cómo unir nuestra energía para abrir un espacio, para reflexionar, para organizarnos, para hacer ejercicio, para movernos. A partir de ahí, me involucré en otras formas de estar en organizaciones y colectivos. Pero eso no fue suficiente. En 2013 tuve un fuerte agotamiento y tuve que dejarlo todo. No pude encontrar un compromiso, tuve que dejar el movimiento. Estaba quemada. A veces no somos tan sensibles para saber que el burn out está llegando, hasta que ya está ahí. Paré durante un tiempo y me alejé de todo.

Me concentré en cómo posicionarme en el activismo y volví a conectar con mi cuerpo. Siempre hice danza, y volver a conectar con la danza y con mi cuerpo, y darme cuenta de que ahí también había muchas respuestas, y muchas posibilidades de ser de otras maneras, fue lo que me hizo emigrar aquí en Barcelona y buscar este máster de danza movimiento terapia. Empecé entonces a plantearme cómo es que   desde los activismos podemos salir adelante juntes llenes de vida y compartiéndo. Esto no quiere decir que la realidad no sea dura, ya   que nos enfrentamos a un sistema que nos atraviesa de muchas maneras, pero se trata de aprender a generar espacios que se  fundamenten en el cuidado colectivo y la sanación radical.

Elena, FHC – Me acerqué a aprender (después de mucho desaprender) sobre la sanación radical colectiva y el cuidado colectivo justo después de que comenzara la pandemia de Covid-19, al mismo tiempo que co-fundaba Feminist Hiking Collective. Antes de eso, la sanación radical y el cuidado significaban para mí el montañismo, el senderismo, la música comunitaria, la unión y el trabajo feminista transformador, pero se quedaban un poco en la superficie.

Supongo que la urgencia de co-crear una organización feminista basada en la sanación radical colectiva y el poder feminista transformador vino del shock de la pandemia, de la interrupción del statu quo que trajo, de la comprensión de que no podíamos procrastinar más. No podíamos simplemente «esperar a tener tiempo» – esa posibilidad de procrastinar con la excusa de no tener tiempo es una forma de privilegio que he tenido, la posibilidad de procrastinar la transformación de los espacios y movimientos que co-creo o de los que formo parte, siempre ha sido un privilegio. La pandemia nos llevó a darnos cuenta de que tenía que desmantelar esa cómoda postergación, y empezar un proceso profundo de sanación y transformación radical colectiva como parte de un trabajo transformador feminista colectivo más amplio.

La pandemia nos hizo tomar conciencia de todo lo que sabíamos en nuestro interior, nuestra sabiduría interna, y una conciencia más profunda de la sociedad neocolonial y egocéntrica en la que vivimos y de cómo sustenta y perpetúa la opresión, la violencia, la dominación y la competición, de cómo se está derrumbando mientras sigue haciendo colapsar toda forma de vida, y una conciencia de cómo eso llevó a una señal tan evidente de que este sistema está llevando a la destrucción de toda la naturaleza. Nos dimos cuenta que transformar y cambiar colectivamente las estructuras y espacios existentes no era suficiente – sentímos la necesidad de co-crear algo que reflejara la visión de un futuro feminista colectivo, de una sociedad desmantelada de ese violento sistema individualista y competitivo.

Así que co-creamos algo pequeño, humilde, y basado en la comprensión de que necesitamos reiniciar desde una capacidad colectiva y desde ser uno con toda la naturaleza. Compartimos herramientas entre nosotras y ponemos en primer plano nuestra amistad; somos responsables las unas de las otras y de nuestra visión; nos basamos en nuestra conexión con toda la naturaleza y reflexionamos juntas, sin tener la presión de «saberlo todo», «aprenderlo todo» o «transformarlo todo», ya que nos basamos en nuestro poder colectivo. En estos tiempos de profundo des-aprendizaje y aprendizaje, nutrímos nuestras almas y esencia con el conocimiento colectivo de los movimientos, grupos y organizaciones feministas que han trabajado desde hace mucho tiempo para reunir y hacer accesibles las herramientas y el conocimiento para la sanación radical y el cuidado colectivo – y aquí me refiero al cuidado colectivo como inclusivo del auto-cuidado y el cuidado de toda la naturaleza, ya que están intrínsecamente conectados y son parte de un todo (fue tan liberador des-aprender el significado neoliberal dado por la cultura occidental dominante al auto-cuidado). Encontramos un video con un poema de la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras llamado Vuelve a tu Raiz y resonó profundamente. Alimentar dialogos y colaboraciones con grupos, organizaciones y movimientos transnacionales, muchos de los cuales son los que escribieron o reunieron las herramientas y el conocimiento que fundamentaron nuestra comprensión de la sanación y el cuidado, ha sido fundamental para nosotras – sanando de las narrativas neoliberales, individualistas, discriminatorias y opresivas del bienestar y del empoderamiento, sanando del sistema de producción de conocimiento occidental y eurocéntrico.

¿Qué significa sanación radical? ¿Por qué son fundamentales la sanación radical y el cuidado colectivo?

Helen, FCAM – La sanación radical y el cuidado colectivo suenan maravillosos, son maravillosos, pero no son fáciles. Por eso, porque nuestros espacios son formados por personas, por mujeres que tenemos mucho dolor acumulado, este continuo de violencia nos marca independientemente de que hayamos sufrido situaciones directas o indirectas de violencia, entonces para organizarnos en procesos de sanación y autocuidado, tenemos que empezar con pequeñas cosas, pequeños pasos que poco a poco se van a ir dando de manera más amplia dentro de las organizaciones.

Por nuestros contextos, y siempre en los conflictos sociales, históricamente hemos tenido contextos de mucho dolor, de mucha pérdida, en toda Centroamérica ha habido conflictos donde la muerte ha estado presente, y la violencia, las mujeres la recibimos de todos lados. Lo vivimos a diario, continuamente, e históricamente. Entonces esto es lo que nos tiene que mover a tomar pequeñas acciones iniciales, incluso en situaciones de cómo nos tratamos: el trato amoroso. Cuidar las formas en que nos tratamos en nuestros grupos y organizaciones, nuestras palabras, cómo articulamos nuestros discursos, a qué valores estamos dando fuerza, estos pequeños detalles del lenguaje son un comienzo muy importante. Y luego estar dispuestas a compartir, a abrirse, a empezar de a poco, a hablar y a hacer estos rituales que nos ayudan a conectarnos. Esto puede ser a través del cuerpo, pero no es el  caso de todas las mujeres, ya que algunas estamos bloqueadas por mucha  violencia en nuestros cuerpos.

Algo muy importante para mí es el tipo de espacio que creamos en nuestro trabajo colectivo. En estos espacios no puede haber dominación, discriminación o violencia entre nosotres. Hemos sido educades y nuestros entornos – algunes más otros menos – han sido patriarcales porque esa es la cultura imperante. Tenemos que reconocer que es la fuerza colectiva la que sana.

Es muy importante que hablemos entre nosotres sobre cuáles son los fundamentos que nos sostienen. ¿Qué nos inspiran a seguir adelante? En una de las técnicas que he aprendido a lo largo de los años con un grupo de mujeres maravillosas que se llama Capacitar International, hay una técnica muy bonita que se llama sostener el cuerpo – la persona no te toca, sólo coloca energéticamente sus manos en lugares específicos, y este sostener se siente realmente, se vive, lo puedes experimentar en tu cuerpo y luego lo puedes dar a los demás, este sostener implica estar ahí, pero implica estar ahí con la alegría, con la risa, pero también con las lágrimas, con la rabia, con todo. Estar ahí no sólo cuando estamos en la marcha, cuando estamos haciendo informes o preparando los talleres. Este apoyo, este acuerdo entre nosotres es muy poderoso.

Para mí es muy importante que reconozcamos el valor de nuestras palabras, de nuestros gestos, de nuestros conocimientos, de los conocimientos que reunimos colectivamente, que desarrollamos juntes. Ese poder es transformador. No podemos darle un lugar a ese poder si tenemos mucho dolor, rabia, tristeza. Cuando entramos en el feminismo, no sabemos casi nada de este mundo patriarcal, así que todo nos da rabia, todo nos golpea, todo nos choca, pero eso es lo que tenemos que organizar y gestionar colectivamente.

He notado que cuando hay un momento de crisis, es como la luz, vamos a entrar en un proceso de sanación, de cuidado. Sin embargo, no es una práctica cotidiana. Creo que hay muchas organizaciones que ya están trabajando en esto, que están haciendo materiales para compartir con otros grupos, y creo que esto es fundamental: tener las herramientas y la orientación necesaria para incorporarlo paso a paso, para que sea integral y fundamental.

Daniela, CALALA – Especialmente viniendo de donde vengo en América Latina, con los procesos de colonialismo que ha habido y aún hay, para mí significa reconectar con esa raíz, y sanar esa raíz, y nuestra relación con esa raíz. Cómo nos relacionamos es para mí básico para entender lo que es la sanación radical, el autocuidado y el cuidado colectivo. Porque va de lo micro a lo macro – cuando hablo de sanación radical, hablo de mis ancestras, hablo de mis raíces, de mi linaje, y lo que estoy sanando ahora es también sanar vidas pasadas, no sólo mi presencia en este momento. Así que desde las micro relaciones, y en los movimientos, etc, hasta el nivel macro, nuestra relación con el mundo, se trata de cómo sanar estas relaciones también. Hay un gran poder de transformación en hacer un cambio estructural en cómo nos relacionamos con la Tierra, con la naturaleza, con todo, sin apropiación y extractivismo.

Elena, FHC – Para mí la sanación radical es la esencia, el centro y las raíces. Hay un ejercicio de respiración y enraizamiento que me encanta: con los pies en el suelo, prestando atención y sintiendo mi respiración entrando y saliendo, al espirar, sintiendo que mi cuerpo continúa con las raíces en el suelo como un árbol. Así es como veo mis raíces: siento que he vuelto a mis raíces cuando me siento enraizada, protegida por las montañas, rodeada de árboles y ríos. Siento que he vuelto a mis raíces cuando formo parte del poder colectivo y de los esfuerzos colectivos para transformar el mundo juntes, en el nivel sistémico estructural más profundo. Mis raíces están donde me siento conectada con mi esencia, que es intrínsecamente colectiva y conectada en armonía y unión como un todo. Mis raíces están donde me siento enraizada, es la Madre Tierra, es donde me siento en comunidad, donde siento el poder colectivo y donde me siento libre de cualquier influencia, dominación, opresión del sistema patriarcal capitalista, competitivo, individualista y egocéntrico. Raíces pueden ser un lugar físico o espiritual; pueden estar en algún lugar o dentro de ti.

La sanación radical consiste en reclamar y recuperar nuestra energía interior y nuestra fuerza colectiva, enraizándonos en nuestra sabiduría interior. Conectar en nuestra interdependencia con toda la naturaleza, con nuestra totalidad, es una sanación radical. Aprender una visión no binaria y no discriminatoria del bienestar radical y colectivo, es transformador. El mindfulness y la meditación nos recuerdan que tenemos que estar presentes en el momento. Necesitamos elevar nuestras intenciones, somos lo que co-creamos con nuestras acciones colectivas. La sanación radical colectiva y el cuidado colectivo están fundamentalmente integrados en la sanación de toda la naturaleza, en la defensa de la Tierra, en la protección de las montañas.

La sanación radical es elegir intencionadamente construir un yo diferente y una comunidad diferente. La sanación radical es recordar que somos semillas. Es tan fundamental porque necesitamos sanar radicalmente del sistema de violencia estructural, dominación, opresión, individualismo y competencia. La sanación radical es también una rebelión a la alarma de urgencia patriarcal capitalista y neoliberal – ese estrés que recibimos constantemente del sistema y de los medios de comunicación hegemónicos. Rechazamos y nos desintoxicamos de eso. Se trata de enraizarnos en el poder colectivo feminista. Ponemos en primer plano la fuerza, la energía y la humildad colectivas. La sanación radical consiste en reclamar y recuperar nuestra energía interior y nuestra fuerza colectiva, enraizándonos en nuestra sabiduría interior. Conectar en nuestra interdependencia con toda la naturaleza, con nuestra totalidad, es una sanación radical. Sanación colectiva significa enraizarnos, sanar juntes, interconectades, con toda la naturaleza, para que también nuestra comprensión y práctica del poder sane y se enraíce para construir el poder colectivo.

Sanar nuestro poder interior, para desmantelarlo de las estructuras y narrativas y culturas de opresión, dominación y individualismo, y construir nuestra conciencia colectiva, de una manera que está intrínsecamente conectada a la sanación colectiva y a la construcción del poder colectivo – nuestro poder interior tiene significado, propósito y fuerza como parte del poder colectivo, así que nuestra sanación interior también es parte de la sanación colectiva. Este trabajo de auto-transformación y auto-conciencia es sanación radical de un sistema y una sociedad que nos enfrenta a unes contra otres, que nos cría con «modelos a seguir» individuales y egocéntricos, que destruye el poder colectivo y el poder fundamental de la inspiración de querer partenecer a comunidades y movimientos, que nos enseña que el éxito es personal y individualista y que tenemos que competir para «llegar a algún sitio» o «convertirnos en alguien», para ser «les más jóvenes» o «les primeros» en hacer algo. No nos dejemos engañar cuando esto se aplique a las mujeres: la dinámica y la narrativa son las mismas. Incluso más perjudiciales, ya que se endulzan como igualdad de género o del liderazgo/empoderamiento de las mujeres. No hay nada de transformador en el hecho de que una mujer pretenda estar «en la cima» o «la primera/la más…» de algo. Esas métricas de éxito y competición han llevado a la destrucción del poder colectivo, de la comunidad y de la Madre Tierra en su conjunto.

En Feminist Hiking Collective, enmarcamos la protección feminista de las montañas como un enfoque que centra nuestra conexión y pertenencia a la naturaleza, y que honra y pone en primer plano la experiencia y el conocimiento de las comunidades de montaña, especialmente de las mujeres de montaña y de los grupos marginados, que han permanecido cerca de la naturaleza, comunidades que han resistido a las formas capitalistas neoliberales, que han vivido en armonía con toda la naturaleza. Tenemos que aprender de la resistencia sin extraer ni descontextualizar el conocimiento en la protección de la naturaleza. Esto es una sanación radical para nosotras.

¿Por qué la sanación radical y el cuidado colectivo son tan importantes para transformar el poder? ¿Y para el movimiento y la construcción de comunidad?

Helen, FCAM – La sanación radical significa que sanando una, sanamos todas, y la sanación es muy contagiosa. El autocuidado y el cuidado colectivo son fundamentales para transformar el poder y construir el poder colectivo: el patriarcado es individualista, y tenemos que ser colectivas – por eso somos fuertes. Lo más importante es que reflexionemos, dialoguemos, riamos, lloremos y bailemos juntas, y en esta acción unida encontremos las mejores respuestas a los problemas que estamos viendo a diario.

El autocuidado colectivo consiste en reconocer las necesidades que tenemos individual y colectivamente, de forma intrínseca e interdependiente: nos pertenecemos. Es cómo reconocer cuándo estamos cansados, cuándo necesitamos parar, cuándo necesitamos movernos, cuándo necesitamos alimentarnos y qué necesitamos comer. Es cómo reconocer cómo necesitamos nutrirnos en todos los ámbitos, cómo reconocer estas necesidades individuales y colectivas. Es cómo reconocer lo que este grupo o movimiento necesita hoy, cómo es hoy, cómo queremos verlo en cinco años, qué caminos debemos seguir para que en cinco años este grupo sea lo que quiere ser.

Daniela, CALALA – Sobre la danza movimiento terapia, algo que he aprendido y que aplico a todo porque tiene mucho sentido para mí, es que ‘lo que es de una, es del grupo, y lo que es del grupo es de una’. Muchas veces consideramos: esto sólo me pasa a mí, y lo voy a solucionar yo sola. Sin embargo, si te atreves a hablar de ello te das cuenta de que probablemente le esté pasando a muchas otras al mismo tiempo, y las demás dirán «oh, yo también me siento agotada, ¿por qué no hacemos una pausa?». Tenemos que cambiar la lógica del agotamiento, y confiar en que nuestras compañeras pueden apoyarnos. También venimos de una lógica muy egocéntrica y egoísta, como «si no estoy o no participo, no se hará o no se hará como yo pensaba». Se trata de movimientos colectivos, no de liderazgos individuales. Romper esta lógica y aprender a apoyarse mutuamente, a seguir literalmente juntas, es un reto importante.

Los fondos de mujeres son parte del movimiento feminista, son como un puente que hace un trabajo poderoso para conseguir recursos económicos. Dentro del movimiento feminista, hemos estado reflexionando sobre cómo podríamos practicar el cuidado organizativo – dentro del equipo y con los grupos de mujeres con los que trabajamos, que se enfrentan a situaciones difíciles – reflexionando sobre cómo nos posicionamos en estas relaciones.   Desde hace dos años empezamos a pensar y a diseñar esta área de cuidado colectivo en Calala, que pretende hacer del cuidado algo transversal y no como algo separado, sino que realmente mira el autocuidado y el cuidado colectivo como algo integral a todas las áreas de la Calala, desde los derechos laborales, hasta poder tomarse unos días en algún lugar para estar juntas y descansar juntas, es una forma muy amplia de considerar el concepto de cuidado. Tenemos que atrevernos a ser vulnerables entre nosotros en nuestros colectivos, movimientos y organizaciones, y creo que eso es lo más difícil también. Vivimos en un sistema en el que estar en contacto con nuestras emociones, mostrarnos emocionalmente afectados, es visto como una debilidad. Por supuesto que es un gran paso mostrarnos vulnerables frente a nuestro colectivo, nuestra organización, para hacerlo también en solidaridad. A falta de ese espacio, mi respuesta fue dejar el movimiento. ¿Cuántos movimientos, organizaciones y colectivos terminan porque no existe ese espacio?

Hace dos años, dirigía una sesión de movimiento de danza en la oficina y hacíamos círculos de palabras, yoga, ejercicios desestresantes, lo que nos hizo pensar que parar y tomarse un tiempo es tan necesario. Lo llamábamos un espacio de autocuidado, pero en realidad se trataba de un cuidado colectivo. Luego llegó la pandemia y ahora hay un apoyo económico para el autocuidado de cada uno de nosotros en el equipo, una hora a la semana dedicada al autocuidado, y una reunión mensual en la que hablamos, nos movemos, ponemos música y bailamos (a distancia). Son cosas más «organizativas», son prácticas estructuradas, pero se resisten a las lógicas laborales capitalistas de la producción y de estar en nuestra/la «cima» y tener ese «permiso» (entre comillas porque no necesitamos un permiso realmente) para parar. Nos planteamos todo esto partiendo de la base de que hay un ritmo ahí fuera que es real, que va muy rápido, que hay muchas necesidades y que hay mucho que hacer, pero necesitamos poner estos ingredientes que nos permitan centrarnos, sanarnos y cuidarnos colectivamente.

El área de cuidado colectivo de Calala está más enfocada internamente por ahora – para el equipo, y para aplicar el cuidado en todo el fondo de forma transversal, incluyendo los derechos laborales, miramos las cargas de trabajo, la flexibilidad, y cómo gestionamos los conflictos – estamos pensando en un protocolo de gestión de conflictos desde una perspectiva de proceso, que sea no violento, transformador y que se atreva a mirar los conflictos y no a evitarlos – el poder del conflicto, y esto significa cuidado colectivo. También más a nivel de los movimientos y grupos de mujeres con los que trabajamos, les apoyamos con recursos para su cuidado colectivo. Dar recursos para eso es básico porque los grupos y colectivos generalmente no tienen tiempo para detenerse para esto, pero apoyando con recursos dedicados y un poco de intención, es más fácil hacerlo y ponerlo sobre la mesa para los movimientos también. Damos recursos para talleres y encuentros de autocuidado aquí y en Centroamérica.

El cuidado tiene esta estructura muy poderosa y maravillosa que es a la vez burocrática y regulada que apoya a la otra. La clave, sin embargo, es que la estructura se basa en el cuidado y la sanación, ya que entonces es posible que el otro exista. Si esto no está suficientemente incorporado en la organización, se desvanece, así que tenemos que tener tanto la estructura como las prácticas para que la realidad pueda trascender. Es un trabajo de resistencia conseguir estos fondos y poder dirigirlos de manera libre – dejar que los movimientos, los grupos, decidan cómo utilizarlos. El trabajo de recaudación de fondos es agotador. Es un sistema que va con un ritmo que no va con los tiempos de la vida. En el activismo, o estás haciendo el papeleo para los fondos, o estás en la calle luchando, así que es muy difícil combinar las dos cosas, especialmente en situaciones precarias, así que lo que hacemos en Calala es decir que hacemos el papeleo, el trabajo informático, para apoyar con recursos para que el dinero llegue a donde tiene que llegar.

Elena, FHC – Liberarnos de ese individualismo, de esas aspiraciones egocéntricas y de ese paradigma de «leader inspirador» que aparentemente hace todo el trabajo y se lleva todo el mérito – borrando así todos los esfuerzos colectivos que realmente están sucediendo y sosteniendo ese trabajo – y centrarnos en la cocreación y en la construcción conjunta de movimientos fuertes y resilientes, en la construcción de espacios e iniciativas colectivas para el cambio transformador, es una sanación radical. Aprender a ser seres colectivos, interconectados e interdependientes, a pertenecer a la comunidad, a construir la reciprocidad entre nosotros y con el resto de la naturaleza, es una sanación radical. Decidir que no nos importa lo que algunas de nuestras redes y grupos sociales esperan de nosotros para considerarnos «exitosos» o «poderosos», ya que nos anclamos en la conciencia fundamental de que nuestro poder es nuestro poder colectivo para el bien común de toda la naturaleza, que la nutriremos juntos y nos cuidaremos unos a otros colectivamente. Necesitamos estar ancladas en el cuidado colectivo y la sanación radical en el trabajo feminista transformador porque no podemos dejar que el sistema competitivo capitalista nos queme y agote, y necesitamos apoyarnos mutuamente para proteger nuestra energía interior y colectiva. La sanación radical es intrínsecamente colectiva, pero necesita empezar desde nuestro núcleo profundo, desde este trabajo transformador sobre nosotres, y ser apoyada y continuada gracias a nuestro cuidado colectivo. Tenemos que basarnos en la sanación radical y el cuidado colectivo, ya que no podemos transformar el sistema si no nos transformamos a nosotros mismos y a nuestros espacios y movimientos, con valentía y honestidad radical, y sostener nuestro trabajo para estar siempre fundamentades en el logro de la felicidad colectiva.

Volver al cuerpo – el acuerpamiento de la sanación

Daniela, CALALA – Cuando decidí que quería hacer danza movimiento terapia para el activismo: llevar el cuerpo al activismo, mi primera reflexión fue ver, todo afuera está súper jodido, hay tanto caos, tanta violencia, ¿qué es lo más básico que nos une? El cuerpo. Qué puede ser más revolucionario y poderoso que volver al cuerpo, volver a sentir y estar presente en el cuerpo, y desde ahí actuar. Volver a mi sentido más básico de agencia que es cómo quiero estar en mi cuerpo.Dentro de la educación hegemónica occidental, no se nos enseña a leer el cuerpo. El cuerpo nos habla todo el tiempo porque es una herramienta: si nos damos cuenta de que todo lo que ocurre aquí es por una razón, podemos utilizarlo para estar más presentes en los movimientos. Este es el catalizador para una transformación realmente radical en el sentido de que los cuerpos luchen por lo que queremos defender, y a partir de ahí también el territorio del cuerpo. Aquí es donde el cuerpo está presente, arraigado, consciente de dónde estamos, qué tipo de vida estamos reproduciendo, a qué estamos accediendo y no sólo comiendo en forma de comida, sino también qué estamos comiendo mentalmente, con los ojos y los oídos, con todo, así como lo que estamos poniendo y lo que estamos devolviendo.

Así que mi enfoque sobre la corporeidad vino de esta reflexión inicialmente, y luego también de los feminismos comunitarios, y es aquí donde se honra mucho del trabajo que están haciendo compañeras como Lorena Cabnal y las compañeras de la IM Defensoras. Este trabajo ha sido para entender a nivel corporal lo que significa pactar, no se trata sólo de estar en el cuerpo y pasar la experiencia por el cuerpo, sino lo que se dice de «si sanas tu, sano yo y si sano y, sanas tu». Es la comprensión de que arraigarse en el territorio significa también defender la tierra. También es importante y transformador atreverse a mirar nuestros cuerpos, sobre todo por la realidad de que la opresión y el trauma también pasan por el cuerpo. Todos tenemos heridas abiertas, por lo que lo más importante en nuestros movimientos y organizaciones es detenernos y sanar nosotros mismos y sanar estas heridas colectivamente. Si todos viviéramos en un estado de reciprocidad sanadora con nuestros cuerpos entonces estaríamos en otro mundo y ese sería el sentido de la humanidad. Necesitamos estar ancladas en el cuidado colectivo y la sanación radical en el trabajo feminista transformador porque no podemos dejar que el sistema competitivo capitalista nos queme y agote, y necesitamos apoyarnos mutuamente para proteger nuestra energía interior y colectiva.

Helen, FCAM – He utilizado el cuerpo para la sanación radical, el autocuidado y el cuidado colectivo, como una forma de entrar en sintonía con los demás, con el ritmo. El movimiento nos conecta, si el cuerpo se mueve también lo hace tu interior, y eso va en sintonía.

Elena, FHC – Caminar juntos en la naturaleza es un acto transformador de sanación radical y de cuidado colectivo, con nuestros cuerpos y nuestras almas. A través de este acto, comprendemos profundamente cómo nuestra propia sanación está intrínsecamente conectada con la sanación colectiva, y cómo todo ello está profunda y fundamentalmente conectado con la sanación de la Madre Tierra. Ir de excursión y estar en la naturaleza nos recuerda la comprensión radical de que somos naturaleza. Esta comprensión pasa por nuestro cuerpo, el conocimiento proviene de nuestra experiencia colectiva compartida, y llega a nuestras almas. Conectamos con nuestro cuerpo, con los demás, y con el territorio, las montañas, los ríos, con la Madre Tierra, y eso es tan esencial. El senderismo en la naturaleza es nuestra sanación radical. La resiliencia que desarrollas cuando haces senderismo se une a la sinfonía de la conexión y la armonía con tu corazón, que guía el ritmo en sinergia con todo el cuerpo. El montañismo, el senderismo y la escalada son una práctica de encarnación, presencia, conciencia y atención en el momento y la acción, paso a paso, prestando atención y siendo profundamente consciente de tu movimiento y del territorio, construyendo una conexión con las rocas, los árboles, el camino, el cielo.

Comunidades de aprendizaje

Daniela, CALALA – La sanación radical y el cuidado colectivo son tan centrales en nuestro activismo y en nuestro trabajo transformador. Por todas partes, hay un sentido de urgencia, en el sentido de que sentimos que no podemos parar. y tenemos la necesidad de eliminar la culpa. Al hacerlo, afirmamos que necesitamos este tiempo que empieza a romper la resistencia. Vemos cómo el proceso de sanación conjunta es una parte fundamental de nuestro activismo, nuestras luchas y nuestro trabajo. Hay una enorme diversidad en las diferentes herramientas y métodos de sanación, lo que en sí mismo encierra una inmensa cantidad de poder.

Helen, FCAM – Ahí reside la riqueza de todas estas prácticas. Se vuelve tan dinámico cuando algunes hacen arte, otres se connectan con la Madre Tierra, o utilizan la expresión verbal o la expresión física. Hay poder en esta diversidad, que para cada une hay diferentes necesidades. FCAM hizo un video llamado Stop to Continue, donde los grupos de FCAM hablan de la necesidad de parar, lo cual es realmente significativo. Estos recursos han sido muy útiles para inspirarse y conectarse – y es algo que tenemos en el corazón no para robar, sino para honrar y contribuir, para compartir, y este es el punto de este artículo – si podemos reflexionar juntes para compartir y honrar, podemos apoyarnos colectivamente para construir para transformar el sistema y transformarnos a nosotres.

«El miedo que siento cuando mi cuerpo pide descanso y atención no soy yo. Es una traición condicionada a mí misma que me han enseñado a cometer una y otra vez. La distancia que siento entre mi corazón y mi planeta no soy yo. Es una traición condicionada a la relación más sagrada que encontraré en esta vida» Naimonu James (traducido autónomamente y accedido desde FRIDA The Young Feminist Fund Strategic Framework 2020-2025)

«Estamos aquí ahora mismo. Nos mantenemos firmes y orgullosas. Estamos en terreno común. Porque no estamos solas. Porque somos una. Porque somos hogar.» María Mustika (traducido autónomamente y accedido desde el blog de JASS)

Autoría: Daniela Fontaine, Elena Ghizzo y Helen Barrientos.

Edición: Lucy Richmond y Ria Ryan.

www.calala.org

www.fcmujeres.org

www.feministhikingcollective.org

Una olla de recursos

Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos:

Capacitar toolkit (diferentes idiomas)

FRIDA The Young Feminist Fund:

Calala – Physical, emotional and digital self-care in pandemic times

Alternate Roots

Herban Cura Radio Savia Irresistible

AWID webinar – Self Care and Collective Wellbeing

Nubian QueenX and Jass – Radical Healing concert

Autocuidado y cuidado colectivo para defensoras de derechos humanos ante la crisis del COVID-19

FCAM – Podcast Voces en Movimiento

Articles: Taking a Virtual Breath

Lorena Cabnal Red de sanadoras ancestrales del feminismo comunitario en Guatemala

Jessica Horn (2020) article on Gender & Development, 28:1, 85-98, DOI.

Lorena Cabnal: Sanación, feminismo y defensa comunitaria, por Karen Santiago.

Lorena Cabnal: Tejernos en conciencia para sanar la vida, por AVISPA.

Women’s Strike UK red threads of resistance and care

Embodied practice, from Root. Rise. Pollinate!

JASS, the long haul JASS,

El poder vital transformador desde la educación popular feminista

JASS, Espiral de mujeres que luchan

TZK’AT Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario Territorial desde IximulewPluralidad de voces, resistencias y existencias para la defensa del territorio cuerpo y territorio tierra, por Wendy Matamoros Zambrana.

Collective mindfulness y civic mindfulness

Healing justice:

http://www.healingcollectivetrauma.com

http://www.adakuutah.com/media

https://carapage.co

https://www.healthjusticecommons.org