Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero". Alejandra Pizarnik, argentina, poeta y escritora.

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En la búsqueda de una vida digna

Más de 5,000 personas migrantes, entre mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes, salieron de Honduras rumbo a Estados Unidos, con la esperanza de poder vivir con dignidad. Su sueño: dejar atrás la devastación causada por ETA e IOTA, la violencia generalizada, la creciente represión estatal, la violencia sexual y de género, la corrupción, el crimen organizado y la pobreza extrema.

Este trayecto de seís días (desde el 15 de enero) ha sido más que retador. Miles de personas van caminando, muchas de ellas descalzas por los obstáculos que han encontrado y con los pies doloridos por las llagas, otras llevan en brazos a sus bebés e hijes pequeñes, sufriendo de agotamiento extremo y hambre, pero lo peor, sufriendo la criminalización y represión militar del gobierno guatemalteco. Los golpes y gases lacrimógenos son el inicio.

El presidente Giammatei indicó a la población guatemalteca que nadie venda ni regale alimentos a las personas migrantes que se encuentran en la localidad de Vado Hondo. ¿Dónde está la humanidad? ¿Acaso los actos de solidaridad son exclusivos y excluyentes? A como dijo el Grupo Sociedad Civil, en su Carta Abierta a los Pueblos del Mundo: «Ningún país tiene derecho a recibir con armas, ejército y gases a nuestra gente».

Cada una de las más de 5,000 personas migrantes, tienen nombre, apellido, identidad. Tienen una historia, tienen sueños, desean lo que vos y todes deseamos: ¡Vivir! Vivir con dignidad, con oportunidades, con alegría, sin miedo, con alimento en nuestras mesas, con un techo que nos brinde seguridad y con una comunidad que nos apoye.