Abrazar la vida desde la solidaridad feminista

Por Gabriela Paz- Oficial de Programa FCAM

Hace un mes, el 20 de enero de 2019, se activó la misión de solidaridad feminista internacional en Honduras llamada “El Abrazo”, organizada por la Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos (IMD). Con el objetivo de brindar acompañamiento y reconocimiento a las luchas de las mujeres hondureñas organizadas para proteger la vida y los bienes comunes de sus territorios. En la misión participaron 28 organizaciones defensoras y promotoras de derechos humanos de Latinoamérica, y activistas de 13 países del mundo.

La visita abarcó los territorios en lucha continua: El Progreso; Tocoa y Guapinol de Colón, Tela, en el territorio Garífuna  y el sector Lenca; Santa Bárbara y Copan. En estos territorios, desde hace más de diez años, se sostienen diversas luchas desde el sector campesino, indígena, afro descendiente, ambientalista y feminista en la defensa del territorio, el medio ambiente, los derechos humanos, el cuerpo de las mujeres y la vida misma.

La defensa de la tierra, el territorio, el cuerpo y las costumbres ancestrales

El gobierno hondureño ha concesionado cerca del 33% del territorio nacional para la explotación industrial y minera: 302 concesiones, territorialmente se identifica que el departamento de Cortés aparece a la cabeza con 56 concesiones, seguido por Olancho con 33, Choluteca con 28, Francisco Morazán 27 y Santa Bárbara con 25. [1]Ello evidencia un Estado dispuesto a colocar los bienes comunes de la población hondureña al servicio de intereses extractivistas.

Tras la reelección fraudulenta del actual presidente Juan Orlando Hernández, las condiciones de participación política se dan bajo la bota y la persecución de los organismos de seguridad del Estado. Las activistas que luchan en esos territorios lo hacen bajo el constante asedio de las autoridades, y de agentes informales que identifican como “sicarios”. Además de la criminalización que se da contra ellas y sus compañeros, amparados en leyes nacionales liberales que priman el interés privativo sobre los recursos y no sobre el cuidado de la vida.

La querella constante que se impulsan en el cuidado y defensa de los medios de vida, bajo condiciones donde constantemente se violentan los derechos más básicos genera en las defensoras diversas condiciones de vulnerabilidad; criminalización, persecución y control, efectos sobre su salud, necesidad de abandonar los territorios y amenazas directas contra la vida, sin embargo el compromiso se resiste a decaer.

Las mujeres en los territorios desde sus múltiples diversidades se sostienen sonriendo, resistiendo desde la alegría, la solidaridad, el baile, la sanación en grupo, la custodia y enseñanza de sus costumbres ancestrales y la sororidad. Resisten ante un estado criminal, ante una comunidad que en muchos momentos las juzga, y ante compañeros hombres que les violentan y acosan. Resisten desde sus lugares más íntimos, apropiándose del bienestar de ellas y de sus cercanos y comunitarios.

Hacemos un llamado a la solidaridad, y a la permanente empresa de poner los ánimos y el cuerpo para la lucha, ahí donde se reconozca que la vida y su resguardo es tarea de todas y de todos.

[1]https://criterio.hn/2018/03/14/honduras-registra-302-concesiones-mineras-cortes-y-olancho-encabezan-la-lista/


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